miércoles, 19 de diciembre de 2012

Mi último día en la Tierra: 20 del 12 del 2012
















      Sólo queda un día para que acabe el mundo. Llevo dos meses haciendo un casting mental para saber quienes serán los escogidos. Son ellos los que disfrutaran de sus últimas  veinticuatro horas conmigo. No, no es un suplicio. Los elegidos me quieren y estarán deseando. Lo malo es que entre ellos se llevan mal, por eso he comprado mucho vino.

      Estos días estoy regalando mis libros ya que, para lo que queda, es tontería cobrarlos. Y miro a los indigentes a los ojos sin reparo y les doy limosnas generosas, hasta para tabaco o para el lupanar. Que se desfoguen, por qué no.  Compro rosas y gafas de colores a todos los que, en la noche, se me acercan.  Me he vuelto muy generoso estos días, quiero morir con la conciencia tranquila.

      Justo ahora que estaba empezando a desarrollarme como escritor, justo ahora que empezaba a controlar la técnica y a encauzar mi imaginación… Va y resulta que tengo que morirme, vaya por Dios. Malditos Mayas.

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Israel Esteban


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