sábado, 4 de febrero de 2012

THE BEAST OF THE ROAD



Desde el desconcertante y aparente infinito del espacio exterior, una fuerza oscura se aproxima…
 Se nutre de violencia, de voces rotas y amplificadas, de esas que profanan siestas de niños, de malditos duendes. Se nutre de almas podridas, de guitarras eléctricas, de diabólicas baterías y de baquetas huesudas de cementerios perdidos.

Desde la Tierra, seis integrantes de un grupo de heavy metal gritan al cielo en mitad de un concierto. Ordenan a sus adeptos, a sus corderos, que rujan bien fuerte para que su ente oscuro conquiste su mundo; el decibelio al rojo vivo acelera la llegada.

Ya es inevitable, un ángel endemoniado de dimensiones colosales acaricia con su pelo a satélites de cartón. Con su dentuda y afilada sonrisa posa para la posteridad.

Algo tan fantástico, queda enturbiado por un vulgar toque terrenal; ya que un Belcebú con vaqueros de pitillo, camiseta naranja, hincando una gran bandera británica en la corteza terrestre, no es plato de buen gusto.




                                                                                               Israel Esteban
                                                                                   10 de octubre de 2011



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